miércoles, 22 de abril de 2015

Una preciosa e increible casualidad

Me encantan los reportajes de animales.

Nadie entiende cómo, después de haber visto cientos de veces a un león, pueda “tragarme” otro documental más de leones.

Me reeduco.
O más bien intento “desprogramarme”.
Aparte disfruto enormemente, porque la Naturaleza me conmueve (suena cursi, pero si me "teletransportas" inesperadamente a una puesta de sol, si me sacas de mi mundo – mi cabeza –, no dudes que lloraré).

Menos en los pobres animales que domesticamos (que vale, su “provecho” sacarán, pero a costa de su instinto, su verdadero “yo”)
¿habéis visto algún animal que se sienta culpable de ser quien es?
¿que se autocastigue?
¿Qué haga otra cosa aparte de ser él mismo, cuidar de si y si toca, de su familia/descendencia/manada?

Y de todo hay en la Naturaleza, pero ninguno niega lo que “le ha tocado”.
Les miro e intento absorber, como buena esponja que soy, toda la información que puedo.
El bien y el mal no existen como tal en La Naturaleza. Sea lo que sea que exista, se acepta como tal, cada cual lo más que hace es preocuparse por si mismo y por su prole.
Cuidar de uno mismo. Defenderse. Disfrutar.

Sólo el humano es hipócrita.
Eleva y supravalora la imagen que tiene de si mismo como especie (se ve que no mira a su alrededor, desde la contaminación a la violencia gratuita..).
En contra otras voces infravaloran al ser humano y lo ven como una plaga sin sentido(se ve que tampoco miran a su alrededor y no se han parado disfrutar, por ejemplo, de la risa de un bebé)..

No hay comentarios:

Publicar un comentario